La autogestión salva fabricas en Argentina
Un informe realizado por un conjunto de economistas y analistas de mercado en Argentina ha constatado que, de un tiempo a esta parte, gran cantidad de fábricas y pequeñas industrias, a lo largo y ancho del país, vienen siendo salvadas por la autogestión de sus propios empleados. Este modelo de salvación comenzó a aplicarse con posterioridad a la crisis que sacudió a la Argentina en el año 2001.
Según el informe, al principio se trató de una serie de gestiones llevadas adelante por obreros desocupados que, prontamente, tuvieron eco en otros trabajadores y en diversos rubros de la producción. Básicamente, el motor de la lucha no estaba enfocado a las mejoras salariales o a la continuidad laboral sino que también tenía su peso en la generación de espacios laborales que le otorgaran la dignidad suficiente a cada trabajador.
La Argentina, como país productor, ya contaba con varios antecedentes en la materia como el proceso de autogestión en el que se vio envuelto el Frigorífico de la Torre, durante la década del ochenta. Desde el año 2001 hasta la actualidad, miles de trabajadores, en diversas partes del país, se han sumado a los espacios de autogestión para recuperar fábricas e industrias. En esta coyuntura, desaparece casi por completo la relación entre patrón y empleado y, como consecuencia, el propio concepto de labor asalariada. En líneas generales, puede decirse que la autogestión niega la acumulación de capitales como fin último. En su lugar, ofrece una variante de producción y satisfacción de las demandas del mercado basada en la libre asociación de trabajadores y en la remodificación de una serie de normas (escritas y no) que hacen a la dinámica de los mercados nacionales e internacionales.
El estudio señala que la autogestión no solamente modifica la relación del trabajador con su lugar del trabajo – y eventualmente su compromiso con el objetivo final: el producto que sale al mercado – sino que también tiende puentes a la hora de pensar la economía como un todo más humano y, decididamente, más productivo. |